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‘‘[…] hay como una idea de Patrick Bateman, una especie de abstracción, pero no hay un yo auténtico, solo una entidad, algo ilusorio, y aunque yo pueda disimular mi fría mirada y tú puedas estrecharme la mano y notar que su carne aprieta la tuya y puede que hasta puedas considerar que nuestros estilos de vida son parecidos: Sencillamente, yo no estoy aquí. Me resulta difícil tener sentido en un determinado nivel. Mi yo es algo fabricado, una aberración. Soy un ser humano no contingente. Mi personalidad es imprecisa y está sin formar, mi inhumanidad es profunda y persistente. Mi conciencia, mi piedad, mis esperanzas desaparecieron hace tiempo (probablemente en Harvard), si es que existieron alguna vez. No hay más barreras que cruzar. Todo lo que tengo en común con el incontrolado y el loco, el depravado y el malvado, todas las mutilaciones que he practicado y mi absoluta indiferencia  hacia ellas, ahora lo he sobrepasado. Con todo, todavía me aferro a una sencilla y triste verdad: nadie está a salvo, nadie se ha redimido. Sin embargo, yo soy inocente. Debe asegurarse que cada modelo de conducta humana tiene cierta validez. ¿Es el mal algo que uno es? ¿O es algo que uno hace? Mi dolor es constante e intenso y no espero que haya un mundo mejor para nadie. De hecho quiero que mi dolor les sea infligido a otros. No quiero que nadie escape. Pero incluso después de admitir esto –y yo lo admito, incontables veces, en todos y en cada uno de los actos que he cometido– y de encarar estas verdades, no ha catarsis. No consigo un conocimiento  más profundo de mí mismo, no se puede extraer ninguna comprensión nueva de nada de lo que digo. No hay razón para que te cuente nada de esto. Esta confesión no significa nada… […]’’

‘‘[…] me ha hecho comprender que yo era mucho más guapo, tenía más éxito y era más rico de lo que ese pobre hijoputa llegaría a ser jamás, y por eso he sentido una corriente de simpatía que fluía hacia él. […] ’’

 

‘‘[…] Fugazmente se me ocurre que podría sacar mi cuchillo, cortarme una de las muñecas, apuntar la vena cortada en dirección a la cabeza de Armstrong o, mejor aún, a su traje, preguntándome si seguiría hablando. Considero la posibilidad de largarme sin pedir disculpas y tomar un taxi, ir a otro restaurante, a un sitio del Soho, o puede que todavía más lejos, tomar una copa, usar los servicios, puede que incluso llamar por teléfono a Evelyn, volver a Du Plex, y todas las moléculas que constituyen mi cuerpo me dicen que Armstrong  seguiría hablando no solo de sus vacaciones, sino de lo que parecen ser las vacaciones de todo el mundo en las jodidas Bahamas[…]’’

 

‘‘[…] Para este hombre soy un espectro, pienso. Soy algo que no es tangible, y sin embargo una molestia de algún tipo[…]’’

 

‘‘[…] Kimball no es en absoluto consciente de lo vacío que estoy. No hay pruebas de vida animada en este despacho, y sin embargo él sigue tomando notas […]’’

 

‘‘[…] Yo tenía todas las características de los seres humanos –carne, sangre, piel, pelo- pero mi despersonalización era tan intensa, se había hecho tan profunda, que la capacidad habitual para sentir compasión había quedado erradicada, víctima de un lento y decidido borrado. Me limitaba a imitar la realidad, tenía un tosco parecido con un ser humano y solo me funcionaba un oscuro rincón del cerebro. Estaba pasando algo horrible y sin embargo no conseguía imaginar por qué –no lo podía determinar con claridad-. Lo único que me tranquilizaba era el sonido del hielo al echarlo en un vaso de J&B. […] Tuvimos que irnos de los Hampton porque empecé a encontrarme parado al lado de nuestra cama en las horas anteriores al amanecer con un punzón para hielo en la mano, esperando a que Evelyn abriera los ojos. […] ’’

 

‘‘[…] –Mi… mi necesidad de seguir… un comportamiento homicida a escala masiva no se puede, bueno, corregir-le digo, midiendo cuidadosamente cada palabra-. Pero… no tengo otro modo de expresar mis… necesidades bloqueadas.

Estoy sorprendido de lo emotivo que me pone admitir esto, y la casa se prolonga; me noto mareado. Como de costumbre, Evelyn no capta lo esencial de lo que le digo. […] ’’

 

‘‘[…] –Eres inhumano… -dice ella, intentando, tratando, creo, de no llorar.

-Estoy… -me atasco, intentando defenderme- en contacto con… la inhumanidad.

-No, no, no.-Niega con la cabeza.

-Sé que a veces mi comportamiento es… errático-digo torpemente. […] ’’

 

‘‘[…] y una sensación de que los demás están fabricando mi destino no me abandonará durante el resto del día. […] ’’

 

‘‘[…] El olor a sangre se abre paso en mis sueños, que son, en su mayor parte, espantosos […] ’’

 

‘‘[…] Me estaba costando mucho esfuerzo o algo así prestar atención porque mi cajero automático ha empezado a hablarme, y de hecho a veces deja mensajes muy raros en la pantalla, en letras verdes, como: <> o <> o <>, y casi pierdo la razón por culpa del banco del parque que me siguió durante seis manzanas de casas el lunes pasado por la tarde y que también me hablaba. Desintegración –me estoy tomando las cosas con calma-[…]’’

‘‘[…]…la realidad que se desborda.

Tengo la extraña sensación de que este es un momento crucial de mi vida y me sobresalto ante lo improvisto de lo que supongo pasa por una epifanía. No hay nada de valor que le pueda ofrecer. Por primera vez veo a Jean desinhibida; parece más fuerte, menos controlable, con deseos de llevarme a una tierra nueva y poco familiar –la aterradora inseguridad de un mundo completamente distinto-. Noto que quiere arreglar mi vida de un modo significativo –me lo dicen sus ojos y, aunque veo verdad en ellos, también sé que un día, muy pronto, también ella quedará atrapada en el ritmo de mi locura-. Todo lo que tengo que hacer es mantenerme callado con respecto a esto y no sacarlo a relucir; sin embargo, hace que me debilite, casi es como si ella estuviera decidiendo quién soy yo, y con mi propia obstinación, de modo voluntarioso, para que pueda aceptar una punzada de sentimientos, algo que se tensa en mi interior, y antes de poder interrumpirlo me encuentro casi deslumbrado y en disposición de creer que podría tener la capacidad de aceptar, aunque no de devolver, su amor. Me pregunto si incluso ahora, aquí en Newheres, puede ver las nubes oscuras que se alzan detrás de mis ojos. Y aunque noto que me abandona la frialdad que siempre tengo, el entumecimiento probablemente nunca querrá desaparecer. Esta relación probablemente no llevará a nada…, no cambiará nada. Imagino a Jean oliendo a limpio, como el té…[…]’’

american psycho 2

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